lunes, 8 de septiembre de 2014

アルプスの少女 (ARUPUSU NO SHOJO)

Vuelvo a recobrar el hueso,
El tendón afirmando la huida
Y los témpanos que se quiebren al resbalar,
Mi muchacha, hasta las simas
A las que aguardo llegar más bien pronto
Que tarde [narrador del invierno]
Por tomar posesión de la fábula.

jueves, 28 de agosto de 2014

東亜重工 (TŌA JŪKŌ)

«Nuestros hijos son mecánicas para abolir
Toda extinción.» Posiblemente, 
Un tiro a máxima potencia propulsado
En la gravitación secreta de los átomos
Permita atravesar la Tierra a más velocidad
Que los eslóganes, pero decidlo: «Hoy vamos
A salvar el siglo con amargas certidumbres
Huecas de palabras, sólo persistencia.»

lunes, 25 de agosto de 2014

物語 (MONOGATARI)

La exacta situación agota el sombreado
Con el que jugaste a dibujar al enemigo
Que no has sido ni serás [no obstante
Su carótida latía a cada trazo] y amas
Del sentido modo del color al que renuncia
El folio cuando las ventanas abren los sirvientes
De los templos, cuando el agua
Niega su propia canción y esta caligrafía
Ya no es roja o savia porque recomienza
El monstruoso reino de lo sido.

viernes, 22 de agosto de 2014

和歌 (WAKA)

Prófugo de idiotas latitudes, mi tambor
Esgrime con su epístola de piel tensada
La certeza que no ansío poseer. Escribo
Porque todo lo anterior escrito
Es un fracaso: hay un índice de frases
Deshaciéndose en los labios como baba
[O sangre de los dientes fracturados al roer
La innecesaria glosa del alambre
Que lo enhebra y lo sostiene todo]
Y ahora debo releerlo para no olvidar
Mediocres ánimos deserronllándose
Cada jornada que se inicia de este viaje
Ni tristezas más plausibles que verían mejorarse
El ritmo que en algún momento [sé] podré precipitar.

viernes, 14 de marzo de 2014

ATÓN

Voy a descender al Sol.

Mi fuselaje hecho ya caries
reverbera como hidrógeno este centro
De palabras putrefactas.

Me propulsa una tremenda inercia
tras las órbitas perdidas.

Cuando explote,
entenderás el hecho de las cuánticas

que ni conservan ni transforman

nada.

jueves, 23 de enero de 2014

LOS SUPERHÉROES SON UNA CATÁSTROFE CULTURAL

Sin que nadie se lo pida, empieza a contarles su anécdota estupenda para estas situaciones [«a Paz le gusta», guiña a su cuñado], la que refiere como consiguió esa blanca cicatriz que le esconde el cuero cabelludo. «Moraleja: el primer botellazo, como te pilla de sorpresa, te lo llevas siempre. Y cuando esto se activa, ignoro por cuál puto mecanismo de las neuras porque el psiquiatra nunca dio con ello ni le vio la menor importancia, te cuesta horrores moverte, es como nadar en una piscina de escarcha y, por lo tanto, al desaparecer, pues he de decir que dura estrictamente lo justo (y menos), siempre había una buena hostia esperándote» [no he mencionado, ya que es obvio, que la tasa del treinta por ciento implica, señor Pellicer, que en esta reunión social Ramón no era estadísticamente el único en esta concreta situación particular, pero nadie más dio el paso, nadie mostró sus pequeñas miserias (yo qué sé, un control curioso sobre las cerillas o la posibilidad de repeler como si fuera el polo opuesto de un imán los cascotes recién inaugurados por la caída de nuestro protagonista); tampoco hubiera pasado nada, no hubiera sido la primera ni la última fiesta de borrachos que acabara en lo que un parte policial denominaba crípticamente «fiestas de ilusionistas» y seguramente no hubiera acarreado problema alguno a sus partícipes porque son, en general y por resumirlo con una palabra, ridículos (a lo mejor es eso lo que todo lo explica, el cruel miedo al ridículo) con esos torpes escarceos con el desmadejado fieltro de la realidad que araña chispas y destrozos idénticos a los que puedes obtener, por poner un ejemplo, golpeando dos piedras con la suficiente fruición], explicó nuestro muchacho, que ahora observa a su hija con la leve suspicacia de los que aprendieron bien, en sus propias carnes, a reconocer el humo que delata la existencia de un secreto. 

jueves, 9 de enero de 2014

LA DESTRUCCIÓN

Mi país fue acero y salmos elípticos
Entre las sábanas de negro

Yo morí de la manera
En la que tiene que morir lo humano:
De costumbre y páginas
Sumándose las unas a las otras
En los epitafios con rencor
De mis pupilos

«Toda forma de violencia tiene su ocasión

Todos nuestros héroes son vasallos
O bastardos de los dioses»

Recordadme en esta línea
[Si os molesta no lo hagáis] mas siempre
Recoged mi nombre como estigma

Nunca como redención